sábado, marzo 03, 2012

Ustedes la lluvia.

Solía dar siempre portazos y escuchar el ruido de las ventanas retumbar como un eco al cerrar esta puerta cuando me marchaba.
Si me sentia frustrada, si las letras me daban la espalda o estaban en alguna herida muy profunda que no habia sanado lo suficiente para poder sacarlas junto con la sangre seca, gritaba con todas mis fuerzas en este lugar abandonado, azotaba la oxidada y enorme puerta y me iba sin más.
Para mi este blog fue por mucho tiempo un jardín secreto y olvidado en el fondo de algún castillo en ruinas que yo descubrí no recuerdo cuando.
Un lugar donde yo venia para tirarme a llorar al borde de su fuente de ángeles seca. Un espacio vacio que yo llenaba con mis sonrisas, mis gritos, temores o silencios.
Algunos tienen amigos imaginarios, osos de felpa desgastados y recocidos, una canción que se tararea para no llorar o un psiquiatra. Yo tengo este jardín.
Un día, sin saber exactamente cuando o como, comenzó la lluvia y con ella la vida.
Llegaron ustedes. Y abrieron ventanas y quitaron maleza y aparecieron mariposas.
Noté con sorpresa pistas de alguien que no era yo. Sentí incrédula la presencia del otro, del que ha dejado huella al pasar o se ha asomado por un segundo.
Y fue diferente, ya no vine solamente a llorar o a quedarme en silencio. Me preocupé por las flores, limpié las ventanas del solario, me encargué de que la fuente tuviera agua siempre. Para mi y para quien pudiera asomarse.

Mi jardin ya no es secreto. Es ahora un escondite, una guarida. A la que se llega por sorpresa o abriendo una puerta que pensabas te llevaba a la playa y en su lugar te dejo aquí.
Es también un lugar conocido en el camino de ustedes (Podría decir uno a uno los nombres, los colores de sus hogares y letras, el estilo que utilizan para hacerla única, el post que más me ha gustado de cada uno. Sé bien por qué los visito siempre y el cariño tan grande y especial que les tengo) Y estoy feliz, muy feliz por eso.
Pero ahora que la duda y la tristeza han regresado juntas, los malos hábitos se han aparecido también. Justo al darme cuenta que me he quedado sin letras, que me he pasado dando vueltas en un mismo espacio, he salido corriendo sin mirar atrás, sin más ruido que mis pasos apresurados corriendo para salir de aquí.
Me he ido como siempre solía hacerlo. Abandoné el lugar como era costumbre.
Pero algo no ha estado bien, algo desde que me he alejado me molesta.
Y ha tenido que pasar todo este tiempo para darme cuenta que esta vez es diferente.
Que he dejado la puerta abierta, que no ha existido portazo ni eco, porque este jardín ya no es sólo mio. Ya no lo puedo, ni lo quiero borrar o guardar en el baúl de los olvidos.
He sentido extraño al no dejar aviso en alguna pizarra o alguna nota garabateada en algún rincón. Por eso hoy vuelvo a asomarme por aqui para colgar un letrerito. Para decir que me he refugiado en el silencio a la espera de que las palabras exactas pasaran para atraparlas y venir a soltarlas aquí.
Por si alguien pasa o por si no. Por si sirve de algo.
Y una vez dicho todo esto, volveré a mi búsqueda y a dejar esta puerta abierta.

9 comentarios:

Tristancio dijo...

Pues sí, pasaba por tu territorio de tanto en tanto, y no encontraba tus palabras como señales de vida. Hoy has regresado de la ausencia, para acompañar mi mañana de domingo soleado, y mi café de solitario. Y has vuelto blandiendo sustantivos, artículos, verbos... y después de un largo punto aparte, un esperado punto seguido (como una partícula de sangre seca).

Allí, y aquí, vigilando por el resquicio de una puerta entreabierta (la misma que me llevó a abrir otras muchas), mis ojos esperaban tu vuelta.

Abrazos...

valeria dijo...

Querida "desconocida", vengo a pasear por este jardín que tanto me gusta y se convierte en una visita que me hace sentir bien...

Echo de menos tus cosas cuando tardas un poco, pero siempre encuentro palabras cálidas que me acojen.
Cuidate, tocaya.
Un beso

Arcángel Mirón dijo...

Es hermoso esto que decís. Yo abrí El arcángel para tener un lugar comcreto donde escribir. Y ahora los tengo a ustedes, como vos decís.

Es hermoso ser parte de tu jardín.

Guillermo dijo...

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Hola, hola...

Y yo... me decía... o está tomando su tiempo para reubicarse... o habrá aprendido a bailar...

Saludos...
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Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

Pues lo has expresado maravillosamente bien. Tarde o temprano todos necesitamos un respiro, a veces el blog se vuelve esclavizante, o uno mismo se exige demasiado, hay que tener claridad y, de vez en cuando, respirar.
Un abrazo.

Lux-lux dijo...

Feliz de haberme encontrado con esta lectura.
Saludos!

El detective amaestrado dijo...

Suena tan familiar a mis oídos...

Z... dijo...

no pudiste decirlo mejor, my dear: ¿será tal vez una epidemia de palabras en fuga?
por si acaso, en mi último post, te he dejado "tarea", un pretexto para soltar algunas letras
un fuerte abrazo

Valeria dijo...

Claro que sigo leyendo los comentarios que dejais en mi blog y me alegra que hayas pasado a saludarme.
Hay veces que uno necesita tomar distancia y regresar con ánimos nuevos.
Un beso.