sábado, marzo 03, 2012

Relojes...

Todos los relojes de mi vida se han roto. He llegado tarde a mi vida contigo. Y adelantada por muy poco (talvez es eso lo que más duele) a esa felicidad tan ingenua y diferente que no volveré a encontrar nunca. Otras felicidades habrán y otras tristezas, pero no esta que se escapaba mientras el pájaro cucú de mi mundo perdía la cabeza.
En el reloj del armario he dormido solo dos horas. El de mi cuarto me mira preocupado al notar que he llorado tantas noches de más.
Mis relojes están descompuestos.
El del trabajo insiste en decirme que desde hace varios días llego tarde a pesar de que la alarma suena a las 08:05 todas las mañanas en mi despertador.
Yo conozco la razón de este caos. Sé perfectamente por qué y cómo llegué a este desierto de relojes de arena sin voltear :
Todos mis relojes pararon cuando tú te fuiste. Se murieron por completo. Colapsaron y decidieron no seguir. Así sin más.
Y desde ahí la situación ha sido difícil. Y complicada.
Luego de esta embolia en mi realidad, del coma profundo en mi tiempo-espacio todo es distinto. La recuperación lleva tiempo. Justamente eso. Cubetadas y cubetadas enormes de tiempo.
Pero poco a poco, acomodando segunderos y manecillas, apagando alarmas que ya no son ni serán, mis relojes y yo nos vamos dando de nuevo cuerda, cómo si fueramos de bolsillo.
Intentando lograr que nuestros días duren 24 horas, no más no menos. Y si llegamos al 00:00 a tiempo con el mundo, sonreímos y nos emocionamos. Por la promesa de la sincronía cada vez más cerca.
Por el momento vivo así. Con dos o tres segundos adelantados o atrasados según los relojes con los que me tope en el camino. Arrivando antes a los besos y tarde a las despedidas. Y siempre guardando la esperanza de llegar alguna vez justo a tiempo.

11 comentarios:

Tristancio dijo...

"Un desierto de relojes de arena sin voltear..." Qué desolador!! Sé de partidas devastadoras, que por no dejar, no dejan nada... ni las lágrimas para llorarla.

Me consuela ver, en este cementerio de relojes, uno que sobrevivió, de manecillas luminosas y tic tac alegre... como una esperanza: la "del justo a tiempo" (o la del tiempo justo)

Tenías que decirlo, y muy bien dicho está...

Abrazos.-

El detective amaestrado dijo...

Yo acabo de ver un conejo con un reloj saliendo corriendo de tu casa. Firmado, Alicia

Arcángel Mirón dijo...

Este poema de Benedetti lo cito a cada rato, porque me encanta:

"... Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa..."

botas de agua dijo...

Bonito post. Porque algún día tenías que decirlo. Mis relojes impasibles nunca perdonan. Sincronizar, sincronizan pocas veces. En esas pocas, sonrío justo a tiempo. Como ahora. Abrazos.

alicia en el país dijo...

muchacha...
un encanto su blog, seguiré viniéndola a visitar.

bienvenida a mis lugares, bienvenida siempre.

un beso!

el santo job dijo...

prueba a ir sin reloj, así no hay destiempo
merece más la pena pues ya no hay tanto retraso, y eres tú y el sol, solo, quien marca las horas
saludos!

vitruvia dijo...

Acabo de mirar mi reloj, y es justo la hora a la que volveré cada día.
Amplexum.

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

Creo que necesitas un buen relojero.
Un abrazo.

Itoitz dijo...

El tictac de los relojes parece un ratón que roe el tiempo....

Valeria dijo...

Y yo que tengo la sensación de que llegas en el momento oportuno...
Un beso, guapa

chica de las preguntas dijo...

Marguerite Duras dijo: "Muy pronto en la vida es demasiado tarde". Los relojes no perdonan. Menos aún, los ajenos. ¿No le puedes pedir que los ponga a cero? Si se llevó su tiempo y el tuyo en un reloj de arena, no temas. Las arenas movedizas cuando se alejan, dejan de serlo. Y habrá quien un día te regale un reloj con todo su tiempo. De ti dependerá valorar esos millones de minutos y valorarlos mientras olvidas quien te robó otros tantos muy a tu pesar. Un abrazo