sábado, marzo 03, 2012

Ojos cerrados...

Cansada, cansadísima de irse topando con las paredes, de dar la vuelta antes de que sea esquina y de que le rompan el corazón cada vez que decide mostrarlo, Fortunata ha decidido que desde ahora cerrará los ojos al caminar y al amar.
Piensa que de esta forma tal vez pueda ver un poco más claro (confiando en lo paradójica que ha notado que la vida puede ser) . Y que así no tendrá miedo si vuelve a darle su corazón a un monstruo.

6 comentarios:

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

A fin de cuentas, todos caminamos un poco a ciegas por la vida, nunca sabemos lo suficiente, y nos encontramos monstruos más a menudo de lo que desearíamos.
Saludos.

almena dijo...

mmm la experiencia pasada obliga a Fortunata a protegerse tras un escudo de ceguera...

Besos

Arcángel Mirón dijo...

Yo le diría a Fortunata:

Cerrá los ojos un tiempo, hasta sanar. Merecés un duelo, lo necesitás.
Una vez que esto pase (o que vos pases de esto), volvé a ofrecer tus ojos al mundo.
Y ni hablar de tu corazón...

Z... dijo...

suerte para fortunata.
aunque me temo que no hay método ni fórmula ni para no sufrir, ni para dejar de sufrir, ni para ser intensamente feliz. el azar tiene un cuota, la intuición otra, la mente fría otra, y nunca se sabrá la proporción necesaria, pues si no, perderíamos el sentido de lo mágico, del milagro, de lo que acontece sin ser esperado. y también la capacidad de aprender.

Valeria dijo...

Mi mensaje a Fortunata:
- No le des tu corazón a nadie, que es el órgano esencial y solo tienes uno.
Deja que lo ocupen poco a poco, pero no lo entregues íntegro...
Un beso de corazón, Astillas

Itoitz dijo...

Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás. (Descartes)